El caballo es una fuente inagotable de estímulos que, mediante nuestro programa de Psicoterapia Asistida con Caballos, logramos transformarlos en un tratamiento que aporta múltiples beneficios a las personas que lo reciben.
Habilidades psico-sociales
Interacción persona-caballo: desde que el paciente entra en contacto con el caballo, da comienzo una exclusiva relación de confianza y cariño mutuo.
El caballo se convierte en un compañero ideal, con el que no hay lugar para la ambigüedad o el engaño. Siempre está disponible y receptivo a nuestra atención y nuestros cuidados. Y lo más importante: nos acepta como somos, sin juzgarnos.
Responsabilidad: hacemos ver a nuestros pacientes que el caballo, pese a su tamaño y fortaleza, es vulnerable y depende de nuestros cuidados, convirtiéndoles así en responsables de su bienestar durante el tiempo de sesión.
Autocontrol y respeto: los caballos están dotados de una extraordinaria sensibilidad para percibir lo que les rodea y de un fuerte instinto de huida ante posibles amenazas. Trabajar con ellos implica una necesidad de autocontrol y el respeto de ciertas normas de seguridad, así como aprender el lenguaje no verbal que utilizamos al dirigirnos a ellos y mantener una actitud serena y amable.
Características físicas:
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