La enfermedad del cáncer es una experiencia traumática que afecta a toda la familia.

Las enfermedades onco-hematológicas, no sólo afectan a los propios enfermos si no que también repercuten, en mayor o menor medida, en sus familiares y acompañantes, convirtiéndose en una fuente de estrés importante que implica, en muchos casos, alteraciones emocionales y funcionales.
Sin duda la PAC puede jugar un papel importante, muy en especial en niños y adolescentes cercanos a los pacientes: hijos, hermanos… Para ellos, el tratamiento de la enfermedad también es un período difícil, lleno de cambios en el ritmo de vida familiar y además, en muchos casos se junta con fantasías y temores (miedo al abandono), celos o sentimientos de culpabilidad.
Nuestra intervención es posible desde el diagnóstico de la enfermedad. Trabajamos la reducción y el control del impacto psicosocial que produce la noticia en el entorno más directo de los pacientes de cáncer
Areas de intervención:
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Crear un espacio en el que se desarrollen actividades que requieran concentración y la utilización de los 5 sentidos. Durante el tiempo de cada sesión, nuestros pacientes se olvidan por un rato de sus miedos y preocupaciones y se centran y disfrutan de la naturaleza y el contacto con los caballos.
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Enseñarles a “vivir el presente”, a pensar en el aquí y el ahora, a no anticipar, como hacen los caballos, no piensan en lo que vendrá después ya que no saben que va a ocurrir, no anticipan.
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Crear un espacio y tiempo único para ellos. En la mayoría de los casos se produce una restricción de las actividades, todo gira entorno a los cuidados del paciente.
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Trabajar la relajación y la eliminación de tensiones acumuladas.
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Una vez el paciente recibe el alta médica, las sesiones se pueden convertir en grupales, para trabajar posibles alteraciones relacionales entre los miembros de la familia y el paciente. Además, se convierte en un espacio compartido.

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